martes, 27 de enero de 2009

La imagen del trabajador de Administración Pública.




En estos días que me encuentro a la búsqueda de empleo en alguna Administración Pública, y al coincidir con mucha gente porque me estoy moviendo, en un radio de bastantes kilómetros a la redonda, he reparado en la mala imagen que tiene el trabajador de la Administración Pública, ya sabía que existía una imagen predibujada (que no comparto) del funcionario, englobando en este término a cualquier trabajador que preste sus servicios en cualquier entidad, sea sanidad, educación, junta, ayuntamientos, etc.

Para mí, por mi forma de ser y aplicar este carácter a cualquier trabajo que he desempeñado, un funcionario, es una persona que ha recorrido un largo camino para conseguir ese puesto estable y para toda la vida, son bastantes sí, pero son muchos más los trabajadores públicos, un gran porcentaje, están padeciendo una situación de temporalidad y poco sueldo, que llega ya a límites insostenibles.

Esta opinión, forjada por el conocimiento interno de las Administraciones por las que he pasado en los últimos años, contrasta sobremanera con la opinión del ciudadano, que piensa que el "funcionario" no lleva su trabajo al día, que sus momentos de descanso se alargan durante horas, o que hace recados personales en sus horas de trabajo.

El mes pasado, sin ir más lejos, el Tribunal Supremo absolvió a un periodista que hace ya unos años acusaba a los funcionarios, en el desaparecido Diario de Valencia, de “no pegar ni clavo”.

Desde luego, en cualquier cesto te puedes encontrar una manzana podrida, y yo he conocido gente que lo hace, pero en absoluto es una generalidad, y me siento obligada a escribirlo.

1 comentarios:

  1. Es evidente que la situación que describís es real.. existen posiciones mal pagadas y precarización laboral desde la administración.

    Y este horror es un bocadillo que no se come con patatas, aunque se venda como "creación de empleo".

    Sin embargo, y en ello encuentro quizá un punto de diferencia: Muchas personas en la AAPP tienen un enorme problema de actitud.
    Pero no tan cuestionable por parte del sector privado el cual sufre del mismo mal aunque con el collar de otros perros..

    Todo trabajo debe llevarse (en lo posible) con celeridad, oportunidad y con la productividad necesaria para satisfacer su ejecución. ¿Que no gusta el trabajo? a casa.. ¿Que obliga la situación? se aguanta.. ¿Que hay situaciones inaguantables? se dice, se lucha o se calla y se soporta.. es lo que hay.. hasta que los trabajdores comprendan que esas situaciones no pueden ponderarse..

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