No se si recordaís que son mis mata ratos. Mini relatos, con una pizca de verdad, y una pizca de ficción, sobre historias propias o ajenas, cuyo objetivo es matar un rato de vuestro aburrimiento.
Patricia se encontraba extraña hace días, inquieta, me llamaba continuamente, y la mayoría de las veces no quería nada, y terminaba diciéndome "ojalá tuviera niños de los que ocuparme como tú". Me contaba que su matrimonio era aburrido, a lo que yo le contesté que creía que los aburridos eran ambos. Reirnos juntos, sorprendernos, ilusionarnos, y como no, abundante buen sexo, son mis recetas para mantener cualquier relación de pareja, y Patricia opinaba igual que yo, pero me decía que algunos de los ingredientes de mi receta hacía mucho tiempo que no estaban en su depensa, y como no se pueden comprar....
Una mañana se levantó mi amiga, pensando en que tenía una larguísima semana por delante de soledad, porque su marido se encontraba de viaje, preparó un pequeño bolso, con la intención de salir a cualquier lugar, y entre las perchas de su ropero se tropezó con su uniforme de azafata, aunque hacía tres años que no lo usaba, no dudó en quitarle la etiqueta de la tintorería y enfundarse en él. Le quedaba como un guante, y no se lo quitó, al menos en ese instante; se dirigió con su bolso al aeropuerto y se perdió en su oasis favorito. De vuelta a casa compartió taxi con un señor.
Lo siguiente que recuerdo es que la recogí al día siguiente en la cafetería de un buen hotel de barcelona, le pregunté "¿que has hecho?", con una sonrisa difícil de eliminar, me contestó "sentirme viva". La abracé, le dí un gran beso en la mejilla, y la invité a un gran helado de menta, nuestro preferido.
2 comentarios:
Pero, que has hecho? Has eliminado las 12 historias anteriores? Por qué?
La información es poder amigo...
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