Últimamente entro en cortocircuito de manera continuada, en el ámbito laboral, muchísimo, y en el personal, bastante. Para mí esta palabra, desde que se la cogí prestada a un amigo, que la utilizó para describirme su malestar al no recibir noticias mías durante un tiempo, no se relaciona con la Ley de Ohm o con el efecto Joule, sino que la utilizo y la he introducido en mi vocabulario, para hacer referencia a estas situaciones de preocupación, caos y agobio que nos embargan de vez en cuando. Y no me parece desacertada, porque el sistema nervioso y neurológico se descontrola cuando algo te preocupa mucho, y se unen cables positivos y negativos sin que medie resistencia alguna.
Reparar una situación de cortocircuito mental es fácil y muy complicada a la vez. Fácil porque depende de uno/a mismo/a, y por tanto, si nos paramos a respirar hondo, a pensar, conseguiremos relativizar el problema o situación agobiante; y muy complicada porque para pararnos a pensar y conseguir relativizar necesitamos conocer estrategias o herramientas que nos permitan aparcar momentáneamente el problema y reproducir con sangre fría y mucha racionalidad toda la situación.
Yo he encontrado la resistencia que elimina de golpe cualquier cortocircuito que tengo, y es fantástico que te ocurra esto, todo el mundo debería tener su resistencia a mano, puede ser un pensamiento, una imagen, una persona. Al lado de mi resistencia, no tengo miedo al chispazo, ni al peligro de incendio, porque sé que nada de esto ocurrirá.

1 comentarios:
Me ofrezco voluntario para ser tu resistencia!!!!!!! Puedo??????
Publicar un comentario en la entrada