lunes 3 de octubre de 2011

La cabina del camíón

La última vez que viajé en autobús iba en el asiento 29, ventanilla. Sentada a 2 metros del suelo y a una velocidad no superior a 90km/h, lo cierto es que se disfruta del paisaje.

Cada vez que mi autobús adelantaba un camión, éste pasaba a formar parte del paisaje percatándome que estábamos el camionero y yo a una altura similar; además de dedicarle una sonrisa, iba observando atentamente su lugar de trabajo, su cabina.
La cabina del camión es la parte delicada de la cabeza tractora de los miles de trailers que mueven medio mundo en su remolque.

La imagen del camionero, siempre ha llevado aparejada la rudeza, brutalidad, y no se desprende esto en absoluto cuando observas atentamente el interior de sus cabinas.
Todas, sin excepción, y en casi 500 km son muchas las que me visto, están muy limpias y ordenadas, y customizadas acorde a los gustos del propietario o conductor ( y en muchos casos, de su parienta). Este hecho, se diferencia claramente, es decir, en los camiones propiedad de una empresa, los camioneros son austeros, su cabina está adornada apenas con algún detallito religioso, una banderola de su equipo, o algún otro elemento muy comedido.
Los que sí son un espectáculo visual, son las cabinas de grandes trucks, cuyo conductor con seguridad es el propietario, porque lleva todo tipo de elementos evocadores a su casa, su gente, y que le acompañan en cada kilómetro de su largos trayectos en solitario.

Horas después de haberla visto, tengo grabada en la retina unas cortinas color mostaza elaboradas a conciencia por la señora de..., a las que no les faltaba un detalle, borlones, pasamanería, faldón y hasta su alzapaño. Estéticamente horrorosas, pero en la cabina, y teniendo en cuenta el cariño con el que se han relizado, las convierten de golpe, en bellas.

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